sobre el partido amañado



Recuerdo tres cosas de aquel día. La primera que vi el partido desde el fondo norte, la segunda que hacía un calor de espanto y el sol me pegaba en la cara por lo que acabe con la cara roja y lo último es que nada más comenzar el partido me dio la sensación de que aquello que se comentaba sobre el apaño era más que cierto. Mi sensación aquella tarde fue que no había peligro, el Athletic se iba a salvar. Las jornadas anteriores al partido se comentó por Bilbao que la buena relación que Mané tenía con el club valenciano había posibilitado un acuerdo de ayuda entre ambos clubes, así que vivimos el partido sin demasiada tensión, al menos yo.

Prometo que durante este tiempo he seguido pensando que el partido estaba amañado, y hoy sigo pensándolo. Pero existen varias cosas que me resultan extrañas en este momento. Sobre todo por la forma en la que el escándola ha visto la luz. ¿Por qué ahora? Si esa grabación tiene casi ya dos años ¿Qué sentido tiene ahora? ¿Por qué no se utilizó en su día cuando era una bomba periodística?

La verdad es que son preguntas de dificil respuesta pero que demuestran, a mi entender, que lo que todos sospechábamos era algo que sabían a ciencia cierta muchos y que ahora interesa destapar por algún motivo que todavía desconocemos. No creo que esta grabación salga de un cajón ayer sin que ninguna oreja haya tenido el gusto de oirla. Pero más extraño me parece todo al ver que ex-jugadores del Levante quieren pasar página asegurando que no han cobrado nada y el Celta de Vigo parece que prefiere no enredar demasiado. Suena raro ¿verdad?

Todo esto seguramente quedará en nada, pero no me gusta la actitud del Athletic. Si creen que un, “no vamos a hablar del tema” es suficiente, es que deben estar locos. Lo que podría ser el mayor escándalo en la historia de nuestro club merece, al menos, algún tipo de desmentido. Siempre digo lo mismo, pero desgraciadamente cada vez está más claro. El Athletic ya no es lo que era, estamos perdiendo el señorío, el saber hacer y lo más importante, nuestra identidad.