hay esperanza



Eran dos jesuitas vascos en El Salvador. El primero de nombre Ignacio Ellacuría y natural de Portugalete, el segundo Jon Sobrino nacido en Barcelona pero de familia vasca. En 1984 y en una situación de guerra constante en aquel país, fueron sitiados junto a otro grupo de jesuitas por un ataque del ejército salvadoreño mientras trataban de mediar por la paz. En uno de los momentos más duros de la batalla, cuando las balas no cesaban de silbar, Ellacuría le preguntó a su compañero en una mejor posición “¿Cómo estaba la cosa?“. Sobrino contestó, “Hay esperanza. Acaba de marcar Noriega”. Este seguía en mitad de la batalla y con una pequeña radio el partido que enfrentaba al Athletic contra el Valencia en Mestalla. Manteníamos la esperanza de ser campeones en Valencia gracias a ese gol.

Este año nos toca ir a Mestalla otra vez, y la esperanza sigue intacta.

PD: Ellacuría fue asesinado junto a otros cinco jesuitas y dos mujeres en El Salvador en el año 1989.